Los detenidos acudían a las pruebas, previo pago de entre 1.000 y 2.000 euros, haciéndose pasar por extranjeros residentes legales en España no hispanohablantes
Un año después de denunciar el robo de su bolso con documentación personal, la perjudicada se enteró de que había sido incluida en un fichero de morosos por una deuda contraída con dos operadoras de telefonía.
Una llamada al 091 y la inmediata intervención de los agentes permitió sorprender al detenido cuando trataba de acceder a un vehículo estacionado en la vía pública.
De nuevo la colaboración ciudadana fue clave, ya que la intervención vino precedida de una llamada al teléfono de referencia para emergencias policiales del 091. Los policías lograron interceptar y detener a uno de los autores, continuándose con las investigaciones para tratar de identificar al segundo implicado.
El aumento de este tipo de delitos hizo necesario que hace años la Comisaría de Toledo creara un grupo de agentes especializados en la investigación y tratamiento de estas denuncias.
Después de "hackear" las cuentas de sus víctimas amenazaba a las menores de edad con difundir información personal si no le enviaban fotos de contenido erótico.