El 20 de octubre de 1977 se decidió esconder a la opinión pública el potencial de las aguas subterráneas de Murcia para justificar el trasvase Tajo-Segura. Cuarenta años después no hay más que lodo en los embalses.
La consejera de Fomento ha insistido en la necesidad de un Pacto Nacional por el Agua refiriéndose a la “situación de excepcionalidad” de los embalses de cabecera del río Tajo, Entrepeñas y Buendía, hoy con 203 hectómetros cúbicos menos que hace un año.
La organización ha abandonado la causa de defensa de la cabecera del Tajo tras “más de tres años de reivindicación y de intentar dar visibilidad a algo que creíamos que merecía la pena”.