La plaza de toros de Toledo se prepara para recibir un acontecimiento taurino de gran relevancia el próximo 12 de abril. En esta fecha, dos jóvenes promesas de la tauromaquia, Marco Pérez y Pedro Rufo, se enfrentarán mano a mano en una novillada picada que ha despertado gran expectación.
Para Marco Pérez, considerado una de las grandes esperanzas del toreo, este evento supone un paso más en su fulgurante carrera, marcada por la disciplina, el aprendizaje y una pasión inquebrantable por la tauromaquia.
Desde muy temprana edad, Marco ha captado la atención del mundo del toro con su innata capacidad y temple. Sin embargo, su condición de niño prodigio ha significado que su evolución haya estado determinada por los tiempos que marca la ley española. “Al principio parecía algo inalcanzable, pero todo llega con paciencia y trabajo”, señala el joven torero, quien ha dedicado estos años a perfeccionar su técnica y aprender de los grandes maestros.
El peso de las expectativas nunca ha sido una carga para Marco, sino un aliciente. “Siempre he entrenado y toreado desde el corazón, sin dejar que la presión me afecte”, afirma con determinación. Su trayectoria ha sido comparada en numerosas ocasiones con la de Julián López "El Juli", otro niño prodigio del toreo. No obstante, Marco tiene claro que cada carrera es única: “El maestro Juli tuvo su camino, yo tengo el mío, aunque siempre es un privilegio recibir consejos de figuras tan importantes”.
Una de las grandes oportunidades que ha tenido en su carrera ha sido la de compartir aprendizajes con toreros de gran trayectoria. Para él, el consejo de los maestros es una joya que debe ser aprovechada. “Estar empezando y tener cerca a los grandes es un regalo que disfruto muchísimo”, reconoce con gratitud.
Francia ha sido un país clave en su desarrollo como torero, un lugar donde ha encontrado una gran afición y respeto por la tauromaquia. Gracias a su apoderado, el maestro Juan Bautista, ha podido conocer de primera mano la pasión con la que los franceses viven la fiesta brava. “Francia cuida la tauromaquia con mucha dedicación y tiene una cultura taurina impresionante”, destaca Marco.
Pese a su juventud, ha demostrado una gran madurez al asumir la responsabilidad de encabezar carteles y atraer al público a las plazas. “Siempre he tratado de ser consecuente con mi forma de ser. La responsabilidad va con la persona, no con la edad”, asegura con firmeza.
Este año será crucial en su carrera, con compromisos en plazas de la talla de Sevilla y Madrid antes de su alternativa. “La Maestranza es un lugar muy especial para mí, donde viví momentos inolvidables. Y Las Ventas es un reto enorme, pues será mi despedida como novillero y en solitario”, comenta con emoción.
Sin embargo, antes de esos grandes compromisos, Toledo será su próximo escenario, un lugar con una gran tradición taurina. “Nos encantó la idea desde el principio. Debutar en una plaza con tanta historia y hacerlo además en un evento benéfico le da un significado aún más especial”, dice sobre su inminente actuación.
A su lado estará Pedro Rufo, quien debutará con picadores en esta misma novillada. Para Marco, compartir cartel con un torero de la tierra es un aliciente más. “Siempre he querido torear con todos, sin importar las circunstancias. ¿Qué mejor que hacerlo con Pedro Rufo en su debut? Será una tarde muy bonita y con un propósito muy especial”, concluye el joven torero, listo para seguir escribiendo su historia en la arena.