Desde el Berrechín
El fin de la crisis-estafa
miércoles 23 de abril de 2014, 10:51h
Alguien no hace mucho ha vaticinado, erudito él de la adivinación y el pronóstico, que los padres de la Patria éstan donde Juan Carlos no abdica por mucho que lo digan Pera Navarro o Riolobos (¡Por fin PSOE y PP de acuerdo!), [...]
[...] donde el único al que le está prohibido por Ley Sagrada abdicar (Ratzinger –me niego en rotundo a nombrarle Papa Emérito–) dimite y encima se lleva parabienes de todo el orbe; donde los ladrones de guante blanco se permiten, y hasta se jactan, de rectificar a jueces y fiscales (¡22 millones de euros en Suiza no, señores, 38!); donde políticos de altísimo nivel inventan la legislación del despido y la indemnización en diferido… Sí, en esta España de mis amores y nuestros dolores, donde mi buen amigo Manuel del Rosal se atreve a escribir de nuestro cine mientras tiene sintonizado el canal 22 (canal buzz-rojo-canal 18), ya digo a no tardar mucho aquéllos ´los padres d ela Patria- nos dirá que la maldita crisis-estafa se ha acabado. Los mismos, seguro, que desde hace algún tiempo la vienen alimentando para atemorizarnos a fin de que contengamos nuestra rabia, que a punto está de convertirse en ira.
¿En 2014, 2015, 2016…? ¡Qué más da, si para entonces la estructura social y todos -excepto la cúpula puesta cuidadosamente a flote en cada uno de los sectores que la han originado y amamantado- seremos irreconocibles a no ser que guardemos en la memoria cómo éramos 30 años atrás, que son los que hemos retrocedido en derechos y salarios en estos cinco años de ajustes y recortes. Mas saltaremos de gozo y de júbilo aunque las condiciones de la tregua y el armisticio nos impidan casi respirar. Como nos han dejado medio bobos, sino lelos del todo, o lo que es lo mismo, cobardes y resignados, oraremos para que el nuevo Papa no destape los escándalos del Vaticano; para que tengamos algo de calderilla en el bolsillo con que acudir a la sanidad privada; para que mi pensión (rácana sino desaparecida) la utilicen mis nietos en su alimentación, y si son algo generosos, en mi cuidado-dependencia; para… Un día de marzo de… 2020 (posiblemente) escucharemos en la radio que ¡Se acabó la crisis! Y con las aulas hacinadas, los ahorros evaporados, la salud en manos de CAPIO y similares, la juventud trabaje gratis, las prestaciones en poder de los seguros privados y los derechos reducidos a cenizas, entonces, insisto, podremos leer en la prensa que ¡Se acabó la crisis! Y Amén, no sea que se reactive.