Víctor Borreguero
miércoles 23 de abril de 2014, 10:51h
Estrellas de fibra de carbono. Luces de neón petrificado. Pan y circo del Madrid prepotente, solito en la cumbre como hace cien años Roald Amundsen en la Antártida.
Dos ligas diferentes hay en España: la del Real Madrid y el Barça, y la otra: la de todos los demás. En ésta, la guerra, el llanto y el desconsuelo. En la primera, el vencedor humillando al mejor equipo del mundo, el “més que un club”.
En el retrovisor victorioso, nueve puntos de distancia al segundo, y los demás que ni flores: casi cuarenta al tercero, y cuarenta y tres al brillante campeón de la liga de Europa. ¡Cien puntos el vencedor! En ninguna Liga Europea existe un desajuste tan brutal. El Madrid necesita urgentemente ser intervenido, nacionalizado o como se llame ese fenómeno encaminado a devolver la ilusión al pueblo llano.
Por San Isidro el labrador, cambiaré de escenario. Necesitamos mantener el «Panem et circenses» que mantiene aletargada la población. Por eso acudo al “Catecismo do labrego” que escribió hace siglo y medio Valentín Lamas Carvajal bajo el seudónimo de Marcos da Portela: “Cuatro cosas está obligado a saber y entender el labriego cuando llega al uso de razón”: “Catro cousas. Saber o que deixa de comer, saber o que ten que traballar, esquecerse d’ o que ten que pagar e non coidarse d’ o que ten que recibir”. O sea, que, bien mirado y mal intencionado, para acabar con su crisis España necesita saber las cuatro cosas del catecismo del labriego: comer, trabajar, cobrar y gastar; que como en los Santos Mandamientos, se encierran en dos: Pan y Circo.
Así la skyline, la línea del cielo, ocho siglos después de las Navas de Tolosa, la más grande todas las batallas de la que en este 2012 se conmemora el 800 aniversario.
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Confianza y entusiasmo
Últimos comentarios de los lectores (3)
331 | Aladroc - 01/06/2012 @ 13:26:55 (GMT+1)
Un trending topic de este tipo ocurre por la misma facilidad con que se maneja cualquier tipo de masa de gente con cualquier sofisma populista. Es vergonzante la situación provocada por todas esas personas ofendiendo a la Sra. Esperanza Aguirre, a pesar que ella debiera hacer igual que el Papa y dedicarse a su magisterio y no entrar en jardines futbolisticos en donde siempre hay polvora dispuesta a prender. Quizas haciendo un poco de política-ficción, puedo imaginarme unas ideologias diferentes a los nacionalismos actuales, si en vez de sistemas autonómicos, cuando se estableció la constitución, se hubieran permitido los federalismos del mismo tipo que Alemania y que aquí teniamos en mente hace 80 años atras. Pero tenemos lo que tenemos y hay personajes como el Sr. Carod y Sra. Esperanza que desde sus feudos azuzan a las personas que no se detienen a pensar cuanto de verdad hay en lo que les cuentan y se enfrentan a cualquiera que piense diferente. Triste espectáculo y decepcionante paisanaje, aunque se de buena tinta que hay muchos que no opinan igual en uno y otro lado, lo cual me llena de esperanza.
264 | Hispalis - 16/01/2012 @ 11:25:53 (GMT+1)
Sr. Borreguero: Haciendo memoria y relacionando datos, o sea, "atando cabos", permítame la osadía de rectificarle. Vino antes "El gato y el cascabel" que "El camaranchón". Es para mí un honor leerle.
140 | Enrique Barrios - 27/05/2011 @ 19:15:04 (GMT+1)
Me ha encantado su artículo. Sus recuerdos, su visión relaaista de las cosas. Su entusiasmo. La experiencia de Víctor Borreguero es única. Un honor seguir leyéndole. Muchos de aquellos de la UCD le recordamos con cariño y agradecimiento.
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