Escritos de familia
miércoles 13 de enero de 2016, 11:13h
La semana pasada asistía invitada, a la entrega a distintas organizaciones de nuestra Comunidad Autónoma, de la Medalla al Mérito en la Iniciativa social. Como pueden imaginar estos actos suelen estar cargados, además de todas las personalidades políticas regionales, de bonitas palabras de agradecimiento hacia las personas que en ese momento representan a cada uno de los premiados.
Por un lado asociaciones o fundaciones y por otro se premian también méritos personales, trayectorias o ejemplos de superación individuales.
Todo son halagos y biendecires hacia el trabajo realizado por cientos y miles de personas que voluntariamente dedican su vida a otras personas… tengamos en cuenta que la gran mayoría de las organizaciones, asociaciones, fundaciones etc han surgido de la importancia de cubrir necesidades en las cuales existía un vacío administrativo, es decir, algo que debiera estar atendido o cubierto por los poderes públicos y que no lo está, es atendido generalmente por las propias personas que tienen esa necesidad. Así por ejemplo algunas de las organizaciones premiadas luchan diariamente contra la pobreza atendiendo tanto a niños como a personas mayores. Sabemos que estos menesteres también son cubiertos por Cáritas, por ejemplo, pero no hay un lugar concreto de la JCCM a donde las personas que no tienen nada que comer, puedan dirigirse.
Destacaría de entre los varios discursos el que nos dirigió uno de los premiados por su trayectoria personal, Florencio Alfaro Simarro, (trabajador social, marea naranja) que resaltó la importancia de los servicios sociales como alma y sustento de las personas que sufren dificultades y puso el acento en la necesidad de recuperar lo perdido durante los últimos años, explicando que cuando más deben potenciarse es en los momentos difíciles, todo lo contrario a lo que ha sucedido en nuestra comunidad autónoma durante los últimos años.
Tengo claro que este tipo de premios y agradecimientos son otorgados por las conciencias de quienes reconocen que lo que están premiando debieran hacerlo ellos, pero no son capaces. Estas personas anónimas, pero con nombres y apellidos, han iniciado algo a lo que se entregan en cuerpo y alma, además claro está de arrimar algún de dinero; y alma, lo que se dice alma…la administración no es capaz de poner, a veces ni siquiera el dinero.
Me quedo con las maravillosas palabras que se dijeron hacia el trabajo que día tras día, realizan todos los voluntarios o profesionales que se dedican a esto, también por supuesto dedicado a cualquiera de las asociaciones que sin ánimo de lucro se ponen en marcha para cubrir vacíos dejados por las administraciones e instituciones públicas.
De hecho me quedo para mí, muchas de esas palabras, a modo de premio, porque parte de mi trabajo mi día a día, es muy parecido al de la gran mayoría de los que el miércoles pasado llenábamos el salón de actos de la Consejería de Bienestar Social. ¡Enhorabuena a todos!