A estas alturas de la película, el que no reconozca que sus orígenes son de pueblo o esconde algo oscuro o no sabe realmente lo que esto significa.
Más bien, es probable que ese cínico sea un ‘paleto vestido de limpio’ o un ‘cabrero recién duchado’, aunque conozco muchos cabreros a los que estos ‘nuevos ricos’ no les llegarían ni a la suela de los zapatos.
Salvada la introducción para referirles a lo que me ocupa, es sana pero rabiosa la envidia que me proporciona conocer otras localidades de nuestro entorno en las que el grado de formación de su población es muy superior al que aquí, en Talavera y su comarca, ostentamos.
Desgraciadamente, un gran número de talaveranos no goza de la formación académica que puede equipararse a otros ciudadanos de esta región y eso es un problema. Un problema porque la ciencia infusa aún no está otorgada al general de la humanidad y la suerte es un componente demasiado caprichoso como para confiar en él a la hora de acometer una empresa.
Todos o casi todos, porque el esfuerzo económico realmente se convierte en sacrificio, intentamos que nuestros hijos evolucionen en sus estudios hasta llegar a cotas superiores para que, realmente, se labren un futuro al menos con más oportunidades. Sin embargo, por las causas que ustedes quieran encontrar, existen muchos talaveranos y talaveranas que no han podido o no han querido culminar su formación y el mal llamado ‘tío Paco’ llega ahora ‘con las rebajas’.
No apuntaré a ningún oficio en concreto, a ningún estrato social determinado ni a ninguna zona exacta pero lo cierto es que construirse a sí mismo es harto complicado y esperar que todo salga bien y haya un puesto de trabajo bien remunerado es una aventura con mayúsculas.
Por eso, a la hora de analizar las causas de la situación que vive la ciudad, quizá habría que echar la vista atrás y revisar componentes como el que apunto. Eso sí, despreciando el porcentaje de ‘paletos vestidos de limpio’ que un día te miran por encima del hombro y al día siguiente te están pidiendo 50 euros porque no tienen ni para pagar la luz. Esos, que abundan en esta tierra, quizá también tenga su (gran) parte de culpa sobre lo que estamos pasando los no formados o los universitarios talaveranos en paro. Llenarse la boca de ciudad o de pueblo no da de comer. Piénsenlo.