Luisa María Carro
Beneficios de recibir asesoramiento psicológico, cuando no encuentras el camino.
sábado 22 de noviembre de 2014, 07:59h
La experiencia me ha enseñado que las personas nos orientamos en una dirección básicamente positiva, la experiencia me ha enseñado que las personas tenemos una inmensa capacidad de reorganización y reconstrucción aun en los momentos más duros e inciertos.
¿Cómo nos puede servir de guía un psicólogo, cuando estamos desorientados y no encontramos el camino?
Recibir terapia va a desempeñar un papel de gran importancia, pues nos va liberar y facilitar hacía nuestro desarrollo o madurez psicológica cuando estos se hallan bloqueados.
En la terapia expresas tus verdaderos sentimientos con mayor sinceridad, tanto a los miembros de la familia como a las demás personas. Esto se aplica de igual modo a los sentimientos que habitualmente consideramos como negativos-resentimiento, enojo, vergüenza, celos, desagrado, temor, amor. Es como si en la terapia descubrieras que puedes abandonar la máscara que has estado usando y te conviertes en tí mismo. Es como si el mapa de la expresión de sentimientos se adecuara mejor al verdadero territorio de la expresión emocional.
Y cuando experimentas en la terapia la satisfacción de ser tu mismo y manifiestas tus sentimientos más profundos, ya no puedes comportarte de otra manera. Descubres que tienes que ser y expresar los sentimientos más hondos, aun cuando esto aparentemente ponga en peligro otras cosas.
En la terapia descubres que la expresión de sentimientos resultan profundamente satisfactorios. Sin embargo cuando nos escondemos detrás de un disfraz, nuestros sentimientos se acumulan hacía un punto crítico, a partir del cual cualquier incidente puede hacernos estallar. Cuando esto sucede y los sentimientos nos arrasan en una tormenta temperamental, una depresión profunda, una inundación de autocompasión o estados semejantes, en general los efectos son desgraciados, puesto que la intensidad de los sentimientos no concuerdan con la situación concreta y toda reacción adquiere unos visos irracionales. La explosión desencadenada libera los sentimientos ocultos o negados en docenas de situaciones, pero en el contexto en que se manifiesta resultan ilógicos y, por consiguiente, no se les comprende.
Aquí la psicoterapia rompe el círculo vicioso. Puesto que puedes expresar las emociones que has estado sintiendo, con toda su acumulación de angustia o desesperación y puesto que puedes aceptar estos sentimientos como propios ellos pierden su carácter explosivo. D e esta manera somos más capaces de manifestar en cualquier relación tales sentimientos, puesto que tales sentimientos no soportan la sobrecarga del pasado.
El asesoramiento psicológico funciona de manera constructiva, ya que en la terapia compruebas que expresas sentimientos de vergüenza, de furia y disgusto sin destruir por ello la relación, inspira seguridad, descubres que puedes manifestar ternura, sensibilidad y temores sin ser traicionado. En la terapia aprendes a reconocer y expresar tus sentimientos como propios, no como algo que se refiere a otra persona.
Este proceso de terapia significa llevar al máximo tus propias posibilidades de cambio y desarrollo, te sientes orgulloso de ser sensible, abierto y realista, te orientas hacía tu propio interior, y te adaptas con valor e imaginación a las complejidades de una situación cambiante.
El terapeuta es capaz de crear un clima de empatía y comprensión que no se logra demasiado a menudo. Solemos brindar un tipo de comprensión como "comprendo lo que te afecta", "comprendo tus propias razones para actuar así", "también me ha pasado a mí y reaccioné de un modo diferente", esta es la clase de comprensión que habitualmente damos y recibimos, una comprensión valorativa y externa, Pero cuando alguien comprende como me siento yo, sin intentar analizarme o juzgarme, me está ofreciendo un clima en el que puedo desarrollarme y madurar.
En la terapia experimentas y descubres que alguien puede escucharte y atenderte cuando expresas tus sentimientos, y poco a poco vas siendo capaz de escucharte a tí mismo . Comienzas a recibir comunicaciones de tu propio interior, y a medida que te abres a lo que te sucede, adquieres la capacidad de percibir sentimientos negados y rechazados. Comienzas a tomar conciencia de los momentos que antes te habían parecidos terribles, caóticos, a medida que aprendes a escucharte, también aprendes a aceptarte.
A medida que captas con más precisión tus propios contenidos, te evalúas menos y te aceptas más a tí mismo, vas logrando mayor coherencia.
Estos cambios, te permiten profundizar en tu autocomprensión y tu autoaceptación, te vuelves menos defensivo y más abierto, finalmente descubres que puedes modificarte y madurar.