OPINIÓN

Un puente, un dedal y el kit de la guerra

Alberto Retana

Carta del Director

Escrita por Alberto Retana, director de La Voz del Tajo

Alberto Retana | Miércoles 26 de marzo de 2025

Les llevaba hablando de agua varias semanas porque la actualidad mandaba y… vaya si ha mandado. La madrugada del sábado 22 al domingo 23 de marzo de 2025 quedará fijada en la memoria de muchos talaveranos por el sucumbir de un puente milenario que no pudo resistir las embestidas del río Tajo.

Por esa razón, y porque el río más largo de España pasa por esta tierra, Talavera de la Reina ha abierto telediarios durante varios días para enseñar a todo el país que la fuerza de la Naturaleza es imposible de controlar cuando se empeña en tomar su camino.

El derrumbe del puente romano, medieval o árabe, bien conocido como Puente Viejo, ha hecho que todas las Administraciones dejen de mirar de perfil a esta ciudad y muestren compromiso con su restauración. Como siempre defiende mi amigo Luis, el papel lo aguanta todo. Veremos cómo termina esta historia.

Y si hablamos de incertidumbre, mientras nos creemos que el mundo se acaba en el cauce del Tajo, la aprobación de los presupuestos generales del Estado se tuerce. Las cuentas de Pedro Sánchez, siempre presas del Duque de Waterloo, están vestidas de fragilidad, pero –como dicen algunos– no pasa nada.

Más complicada parece estar la situación con las idas y venidas de quienes son los amos del mundo, Donald Trump y Vladimir Putin. La última está en el aviso de la Unión Europea a todos sus ciudadanos para que se hagan con su ‘kit de la guerra’ por si nos dejan 72 horas sin los suministros básicos.

Dicen los que mandan en Europa que agua, comida, medicinas y baterías son imprescindibles para poder resistir tres días en casa. Por si a alguno de los dos mandamases citados le da por amenazar con la gasolina, el gas o la luz.

En fin, que Europa no se está queriendo dejar pisotear, aunque habiendo dejado crecer al monstruo, la situación es ahora es difícil de controlar. La diplomacia suele funcionar en estos casos pero la perspectiva no invita sino al desánimo. En estos casos lo mejor es buscar refugio donde uno se sienta seguro.

Por eso, piensen que si un dedal protege los dedos de una costurera ante un más que probable pinchazo, debemos armarnos de valor y corazas para resistir los tiempos que vienen. Van a ser apasionantemente difíciles.

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