Manuel del Rosal
Irene González Moreno | Miércoles 23 de abril de 2014
Cataluña ha abierto el melón de la prohibición de las corridas de toros…ya sabemos que cuando el melón se abre, se termina por comer.
“En Flandes se ha puesto el Sol” es una obra de Eduardo Marquina. En un pasaje uno de los personajes, un científico español, invita a asistir a una corrida de toros a cierta dama extranjera que lo admiraba profundamente. Horrorizada ante el espectáculo taurino y asombrada por la contradicción de que su admirado intelectual disfrutara de lo que estaba viendo, dijo al científico: “no sé como usted, tan inteligente, culto y sensible disfruta con esta barbaridad” La respuesta no se hizo esperar: “España y yo somos así, señora”. España ya no es así, España se ha ido diluyendo como un azucarillo en la pócima resultante de la modernez, el progresismo, los nacionalismos y lo políticamente correcto. Aquí se aborta impunemente, pero ¡cuidado con los animales!
En Francia, el país de la cultura por excelencia se ha reconocido la tauromaquia, que en el país taurino por excelencia, España,se denosta. ¡Manda cojones que los gabachos defiendan las corridas de toros mientras nosotros las queremos eliminar!
Francia acaba de declarar las corridas de toros “Patrimonio Cultural Inmaterial” Junto a sus quesos, a sus vinos y a su gastronomía los toros ya forman parte del patrimonio cultural francés. Vergüenza debería de darnos a nosotros los españoles que el país vecino reconozca la importancia cultural de la tauromaquia. Con arreglo a los parámetros de la UNESCO la tauromaquia ha sido reconocida por “su aspecto significativo de la historia con presencia en el sur de Europa y América Latina”, por ser un “espectáculo vivo y el núcleo de numerosas fiestas locales”. También habla de la crianza del toro de lidia “crianza en libertad en ecosistemas que favorecen la preservación de la flora y la fauna salvaje”; entre otras cosas. Aquí en España los toros dividen, en Francia unen. Aquí sus seguidores son marginados y anatematizados por el status oficial, en Francia son intelectuales que saben apreciar la cultura. ¿Hay algún país donde la cultura tenga más asiento que en Francia? No, pues bien; en ese país han reconocido lo que aquí en España no somos capaces de reconocer, y no lo somos por que no amamos lo nuestro, olvidamos nuestros arquetipos, nuestra cultura, nuestro folclore, nuestras costumbres mientras nos dejamos llevar por las doctrinas oficiales de la modernez que, por cierto, rima con gilipollez. España tiene un bagaje cultural y folclórico extraordinario que acoge en él infinidad de manifestaciones culturales centenarias que quieren destruir, hacerlas desparecer de nuestra memoria al tiempo que quieren cambiar la historia. Las últimas manifestaciones en el intento de destruir nuestras costumbres ancestrales, han tenido por blanco la religión y la Semana Santa. Que nadie se equivoque, quieren cambiar España para convertirla en algo vacío, sin tuétano, sin personalidad para hacer de ella un país sin historia, salvo la historia que ellos nos impongan. En la novela de George Orwell “1984” el principal personaje dice esta frase: “Quien controla el presente controla el pasado, quien controla el pasado controla el futuro” No seamos ingenuos, detrás de la retirada de crucifijos, la prohibición de belenes, el asalto a las capillas, las contra procesiones de Semana Santa, la prohibición de los toros se esconde la idea oscura de borrar los arquetipos de nuestras mentes, de la eliminación del individualismo y el establecimiento de un país sometido a las normas oficiales, de un pueblo quietecito y manso bajo la férula del pensamiento único, el totalitarismo y la intolerancia a todo aquello que no comulgue con la doctrina oficial.
Noticias relacionadas