Hoy, que es 19 de marzo y en lugares como Valencia celebran su fiesta grande, el agua nuestro de cada día sigue siendo protagonista. Y lo es no sólo por lo que cae sino por lo que se hace con él.
Hasta la Cátedra del Tajo de la UCLM, financiada por la Fundación Soliss, ha denunciado la intención de los regantes del Canal de la Aves en Aranjuez –el pasado 4 de febrero– de vender sus concesiones a Almanzora en Almería. Esto no sólo hace que el Tajo se vaya por el trasvase (un poco más) sino que provoca que el caudal ecológico siga siendo menor del legal. Esperemos que el Ministerio no lo autorice, el plazo cumple el 4 de abril.
Pero no es el único problema que acucia a tierras más humildes como la nuestra, ya que el baile económico últimamente sólo parece tener ritmo de sardana.
Cuando no es el reparto –vaya verbo– de inmigrantes hacia cada Comunidad Autónoma, se trata del nuevo impuesto a la banca. Puigdemont sigue ejerciendo de todopoderoso en la sombra, acariciando su gato desde Waterloo, para que Pedro Sánchez acate sus peticiones desgastando más y más al PSOE.
Por cosas como éstas, las huestes de Paco Núñez intentan pegar alguna dentellada al presidente del gobierno castellano-manchego pero no alcanzan el éxito. A los peperos de esta Autonomía se les escapa entre los dedos el argumento, porque Page siempre se les adelanta o les deja a los pies de los caballos. Debe ser lo que tiene la experiencia política.
Una experiencia que a muchos les da vértigo y a otros confianza, como el perfume de una mujer: o te embriaga o te deja indiferente. Al fin y al cabo, se trata del prisma con el que se miran las cosas: algunos ven el arcoíris y otros siguen mirando en blanco y negro.